La Hermandad del Santo Sepulcro en Córdoba destaca como una de las corporaciones más antiguas de la ciudad. Sus primeras reglas datan de 1573, año en que los carmelitas calzados impulsaron las devociones penitenciales. De hecho, la cofradía nació vinculada a la espiritualidad del Carmelo y a la escenificación del entierro de Cristo. Actualmente, la hermandad reside en la Real Parroquia del Salvador y Santo Domingo de Silos, manteniendo vivos sus vínculos con Roma.
Orígenes y consolidación carmelita
Además, la corporación creció notablemente desde finales del siglo XVI en la ermita de la Vera Cruz. Durante los siglos XVII y XVIII, la hermandad consolidó su papel como el cierre solemne del Viernes Santo. Asimismo, la reforma de su capilla en 1737 reflejó el auge barroco y el fuerte respaldo social que alcanzó. Los hermanos organizaban procesiones de disciplinantes y rendían culto a las imágenes de Cristo Yacente y la Virgen. En consecuencia, la cofradía se convirtió en un pilar de la fe cordobesa.
Crisis y recuperación en el siglo XIX
Sin embargo, la exclaustración de 1835 asestó un duro golpe a la institución. La hermandad perdió su sede conventual y trasladó sus imágenes a la parroquia del Salvador. Aunque la procesión del Santo Entierro se convirtió en un acto oficial de la ciudad en 1850, la falta de estabilidad provocó periodos de inactividad. Por este motivo, el impulso definitivo para su recuperación no llegó hasta 1937, cuando se reorganizó la Semana Santa moderna.
La hermandad en la actualidad
Por otro lado, la etapa contemporánea ha traído hitos muy relevantes. En 1995, la cofradía incorporó a Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad bajo un palio de estética renovadora. Incluso, en 2023, la Santa Sede concedió un Año Jubilar para celebrar el 450 aniversario de sus reglas. Hoy en día, la Hermandad del Santo Sepulcro en Córdoba representa una síntesis perfecta de sobriedad y tradición. Su cortejo cierra el Viernes Santo con una carga simbólica que cautiva a toda la ciudad.