La norma dice que el vino fino no se toca antes de las doce del mediodía. Sin embargo, el refranero cordobés es sabio y flexible: "Si quieres conservarte como el bronce, no te pierdas el medio de las once".
Si entras a cualquiera de nuestras tabernas centenarias y pides un «medio», verás cómo el tabernero desliza un catavinos lleno hasta el borde con los mejores caldos de Montilla-Moriles. Sin embargo, si pides una «copa», esta llegará servida por la mitad.
¿Un error de concepto? Al contrario. Es una de las señas de identidad de la cultura cordobesa y hoy te explicamos por qué.
¿Por qué el medio se sirve entero y la copa no?
La explicación no es caprichosa, sino métrica. Históricamente, el "medio" no se refiere al recipiente, sino a la cantidad: medio cuartillo de litro.
En un catavinos de medida estándar, el volumen necesario para cumplir con ese medio cuartillo llega justo hasta el borde. Por tanto, para ser justos con la medida, el vino debe rozar el cristal superior. La copa, por el contrario, sigue la norma estándar de servicio de cualquier licor, llenándose entre la mitad y los tres cuartos.
Dato para expertos: Si pides un medio, la "corona" (el espacio vacío entre el vino y el filo de la copa) debe ser prácticamente inexistente.
Para conocer a fondo dónde se gestan estos caldos y visitar los lugares donde la historia se bebe a sorbos, no te pierdas nuestra sección de Museos y monumentos, donde la arquitectura de las bodegas es protagonista.
"Regar la plaza" y el protocolo del buen bebedor
En Córdoba, beber vino no es solo un acto social, es un ritual con sus propias reglas:
Regar la plaza: En los rigores del verano cordobés, es costumbre pedir una cerveza bien fría antes del vino. A esto se le llama "regar la plaza", preparando el cuerpo para degustar el fino con la solera que merece. Si después de este ritual buscas una cena a la altura, echa un vistazo a nuestra selección de restaurantes y tabernas.
Mitad y mitad: Aunque los puristas prefieren el vino a temperatura ambiente (natural), cuando el termómetro supera los 40 grados, lo ideal es el "mitad y mitad": una mezcla de vino frío y natural para alcanzar el punto óptimo de frescor sin perder las cualidades organolépticas.
Los tres cortes: Tradicionalmente, un medio debe disfrutarse en tres tragos o "cortes". Ni uno, ni cinco. Tres.