La Hermandad del Descendimiento es una de las cofradías que mejor refleja la compleja evolución de la Semana Santa cordobesa a lo largo del siglo XX. Aunque su fundación oficial se produce en 1937, en plena Guerra Civil, su raíz devocional se remonta mucho más atrás.
Ya en 1578 existió en Córdoba una cofradía penitencial bajo la advocación del Descendimiento de la Cruz, erigida en el convento de Convento de San Pablo, aunque tuvo una vida breve y desapareció a finales del siglo XVI.
El misterio del Descendimiento reaparece en la ciudad en 1911, vinculado a la Hermandad del Santísimo Cristo de las Ánimas del Campo de la Verdad. Entre 1911 y 1917, este conjunto procesiona integrado en el cortejo oficial del Santo Entierro, manteniendo viva la iconografía del Descendimiento en la Semana Santa cordobesa.
El impulso definitivo llega en 1937, cuando, dentro del proceso de reorganización cofrade promovido en aquellos años, se funda la actual Hermandad del Santísimo Cristo del Descendimiento. Sus estatutos son aprobados ese mismo año y la corporación queda establecida en la ermita del Santo Cristo de las Ánimas, logrando realizar estación de penitencia ya en 1938.
Inicialmente procesiona en la noche del Jueves Santo, pero en 1939, tras una salida frustrada por la lluvia, pasa definitivamente al Viernes Santo, coincidiendo con el estreno de una nueva imagen del Crucificado, obra del imaginero valenciano Amadeo Ruiz Olmos, autor también del primer misterio completo.
Durante las décadas centrales del siglo XX, la hermandad experimenta un notable crecimiento, favorecido por el desarrollo urbano del Campo de la Verdad y la construcción de la Iglesia de San José y Espíritu Santo, que se convierte en su sede canónica desde la fundación. En estos años se suceden cambios de itinerario, ampliaciones del paso y, en 1957, la incorporación de ruedas debido al peso del conjunto y la longitud del recorrido.
A partir de los años sesenta se inicia una etapa de revisión artística del misterio. Se incorporan nuevas imágenes —Virgen, San Juan, Nicodemo y José de Arimatea— y se reformula progresivamente la escena, aunque no todas las soluciones alcanzan el respaldo popular esperado.
Un nuevo punto de inflexión llega en 1986, con la aprobación de nuevos estatutos y la consolidación de infraestructuras propias. Un año después se incorpora Nuestra Señora del Buen Fin, que realiza su primera salida procesional en 1987, coincidiendo con el cincuentenario fundacional de la hermandad.
La configuración actual del misterio comienza a gestarse en 1991, cuando se encarga una nueva cruz y la restauración del Cristo, iniciándose la sustitución progresiva del antiguo conjunto. En 1994, el paso del Descendimiento vuelve definitivamente a salir a hombros de costaleros, completándose el misterio tal y como hoy se conoce en 1999.
Desde entonces, la Hermandad del Descendimiento se presenta como una cofradía plenamente asentada en su barrio, con una identidad marcada por la constancia, la adaptación y la fidelidad a una de las escenas más complejas y simbólicas de la Pasión.