La Hermandad del Descendimiento en Córdoba refleja la compleja evolución de nuestra Semana Santa cordobesa. Aunque su fundación oficial data de 1937, su raíz devocional es mucho más antigua. De hecho, ya en 1578 existió una cofradía bajo esta advocación en el convento de San Pablo. Más tarde, el misterio reapareció en 1911 vinculado a la Hermandad de las Ánimas. Por este motivo, el impulso definitivo de 1937 consolidó una tradición que ya latía en la ciudad.
Evolución histórica y cambios de sede
Además, la corporación se estableció en la ermita del Santo Cristo de las Ánimas. Realizó su primera estación de penitencia en 1938, inicialmente durante el Jueves Santo. Sin embargo, en 1939 se trasladó definitivamente al Viernes Santo tras una salida frustrada por la lluvia. Asimismo, en esa época se estrenó la imagen del Crucificado de Amadeo Ruiz Olmos. En consecuencia, la hermandad creció junto al desarrollo urbano del barrio del Campo de la Verdad. La Iglesia de San José y Espíritu Santo se convirtió en su sede canónica definitiva.
Renovación artística y consolidación
Por otro lado, la Hermandad del Descendimiento en Córdoba inició una etapa de revisión artística en los años sesenta. Se incorporaron nuevas imágenes como la Virgen, San Juan y los Santos Varones. No obstante, el gran punto de inflexión llegó en 1987 con la incorporación de Nuestra Señora del Buen Fin. Finalmente, en 1994, el paso volvió a procesionar a hombros de costaleros.
Desde entonces, la Hermandad del Descendimiento se presenta como una cofradía plenamente asentada en su barrio, con una identidad marcada por la constancia, la adaptación y la fidelidad a una de las escenas más complejas y simbólicas de la Pasión.