Viernes Santo · Barrio de la Compañía
Santo Sepulcro
Una de las cofradías más antiguas y solemnes de la ciudad.
La Hermandad de la Inmaculada Concepción y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor Jesucristo del Santo Sepulcro y Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad, conocida popularmente como Hermandad del Santo Sepulcro, es una de las corporaciones penitenciales más antiguas y con mayor continuidad histórica de la ciudad de Córdoba.
Su origen se remonta a 1573, año en que fueron aprobadas sus primeras reglas conocidas, en el contexto de la expansión de las devociones penitenciales promovidas por los carmelitas calzados durante el último tercio del siglo XVI. Desde sus inicios, la hermandad quedó vinculada a la espiritualidad del Carmelo y a la escenificación del entierro de Cristo como acto culminante del Viernes Santo.
Actualmente se encuentra establecida canónicamente en la Real Parroquia del Salvador y Santo Domingo de Silos, y está agregada a la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma y a la Orden del Carmen, vínculos que refuerzan su carácter histórico y universal.
Orígenes carmelitas y consolidación (siglos XVI–XVIII)
La cofradía nace durante la estancia del convento del Carmen en la ermita de la Vera Cruz, donde se funda la hermandad penitencial del Santo Sepulcro. Desde finales del siglo XVI, la corporación experimenta un notable crecimiento, organizando procesiones de disciplinantes en la noche del Viernes Santo y rindiendo culto a las imágenes de Cristo Yacente y de la Virgen, entonces bajo distintas advocaciones vinculadas al dolor mariano.
Durante los siglos XVII y XVIII, la hermandad se consolida como corporación de cierre del Viernes Santo, destacando por la solemnidad de su cortejo y por la representación simbólica del Descendimiento y Entierro del Señor. En 1737, su capilla en la iglesia del Carmen fue profundamente reformada, reflejo del auge barroco y del respaldo social e institucional que alcanzó la cofradía.
Crisis, traslados y reorganización (siglo XIX)
La exclaustración de 1835 supuso un duro golpe para la hermandad. Como ocurrió con muchas corporaciones históricas, perdió su sede conventual y trasladó sus imágenes a la parroquia del Salvador, donde mantuvo el culto con dificultad.
A mediados del siglo XIX, la procesión del Santo Entierro se convierte en un acto de ciudad, con amplia participación institucional y presencia de autoridades civiles y militares, como recogen las crónicas de 1854 y 1855. Sin embargo, los conflictos con el clero y la falta de estructura estable llevaron a periodos de inactividad.
El impulso para su recuperación llegó ya en el siglo XX, con intentos de reorganización culminados definitivamente a partir de 1937, en el contexto de la reordenación de la Semana Santa cordobesa.
Etapa contemporánea y renovación (siglos XX–XXI)
Desde finales de los años treinta, la Hermandad del Santo Sepulcro inicia una etapa de estabilidad y crecimiento, consolidando su presencia en la tarde-noche del Viernes Santo. En 1985 incorpora la advocación de la Inmaculada Concepción, reforzando su identidad y compromiso público en defensa de esta devoción.
En 1987, la hermandad es agregada oficialmente a la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén y a la Orden del Carmelo, recibiendo el respaldo institucional del rey Juan Carlos I.
Uno de los hitos recientes más relevantes se produce en 1995, con la incorporación de Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad, presentada bajo palio y con una estética renovadora que marca la imagen contemporánea de la cofradía.
En 2023, la Santa Sede concede a la hermandad un Año Jubilar con motivo del 450 aniversario de sus primeras reglas, reconocimiento que subraya su papel singular en la historia religiosa y cultural de Córdoba.
Una hermandad histórica, hoy
La Hermandad del Santo Sepulcro representa hoy una síntesis de tradición, solemnidad y continuidad histórica. Su cortejo sobrio, su fuerte carga simbólica y su condición de una de las corporaciones más antiguas de la ciudad la convierten en una referencia imprescindible para comprender el Viernes Santo cordobés y la evolución de la Semana Santa desde el siglo XVI hasta nuestros días.
Pasos y titulares
Nuestro Señor Jesucristo del Santo Sepulcro
Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad