Radicada en la emblemática Parroquia de San Basilio, esta cofradía es el símbolo de un barrio famoso por sus patios y su historia. Fundada en 1939, pero con raíces que se hunden en el siglo XVII, la hermandad despliega un cortejo lleno de clasicismo y fervor popular que transforma las calles del Alcázar Viejo en una catequesis de arte y devoción
La estación de penitencia se compone de dos joyas barrocas de autoría anónima: Nuestro Padre Jesús de la Pasión, un Nazareno de mirada dulce que camina con la cruz al hombro sobre un majestuoso paso de talla dorada, y María Santísima del Amor, que procesiona bajo palio acompañada de forma singular por la imagen de San Juan Evangelista, recreando la "Sacra Conversación" en un conjunto de elegancia insuperable.
Momentos Estelares del Itinerario
- 17:45 – Salida (San Basilio): El inicio de la procesión es un rito vecinal. El paso por el Arco de las Caballerizas es uno de los momentos más fotografiados de la Semana Santa cordobesa por su estrechez y belleza.
- El Triunfo y Entorno de la Catedral: La cofradía alcanza su máxima solemnidad en el entorno monumental, donde el sonido de la agrupación musical del Señor resuena entre las piedras milenarias.
- Paso por la Judería: Ya de regreso, el transcurrir por calles como Deanes o Judería ofrece estampas de una intimidad mágica bajo la luz de los cirios.
- 00:50 – Entrada en el Templo: El cierre en la Plaza de San Basilio, con el barrio volcado y el cansancio transformado en oración, pone el broche de oro a una jornada inolvidable.
Historia
La Hermandad de la Pasión es el alma del Alcázar Viejo. Aunque las imágenes titulares ya recibían culto en el barrio desde el siglo XVII, la cofradía actual se fundó en 1939, consolidando la devoción en la Parroquia de San Basilio. Tras sus primeras salidas en Martes Santo, se asentó definitivamente en el Miércoles Santo, convirtiéndose en una cita ineludible de la jornada. Sus titulares, Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima del Amor, son joyas anónimas del XVII que conservan ese sabor del barroco cordobés, restauradas por maestros como Martínez Cerrillo y Antonio Bernal.
A lo largo de su historia, la hermandad ha superado grandes retos, como el hundimiento parcial de su templo en 1988, que la obligó a procesionar desde la Catedral durante años. Destaca su estrecho vínculo con el Cuerpo Nacional de Policía y la fisonomía de su barrio: ver al Señor de la Pasión cruzar el Arco de las Caballerizas es una de las estampas más bellas de Córdoba, fundiendo la fe con el perfume de los patios.