Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
Festival de los Patios Cordobeses
Un recorrido por la historia, las rutas y los secretos de la fiesta más emblemática de la ciudad
Si hay una cita que define la esencia de nuestra ciudad, es el Festival de los Patios de Córdoba. Cada mes de mayo, los cordobeses abren las puertas de sus casas para mostrar el tesoro mejor guardado de su arquitectura: espacios llenos de luz, agua y miles de macetas con gitanillas, geranios y claveles.
Esta festividad, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, no es solo una exhibición floral, sino una forma de vida que ha perdurado durante siglos.
Aunque la costumbre de vivir en torno a un patio se remonta a la época romana y árabe, el concurso municipal nació en 1921. Desde entonces, la fiesta ha evolucionado hasta distinguir hoy entre patios de Arquitectura Antigua y Arquitectura Moderna, además de los imponentes Patios Monumentales.
Si quieres conocer los orígenes de estos edificios, te recomendamos realizar una de nuestras visitas guiadas por el casco histórico para entender cómo la arquitectura se adapta al clima cordobés.
Rutas
Los patios a concurso suelen distribuirse en seis zonas o rutas principales. Aquí te destacamos las más emblemáticas:
* Alcázar Viejo (San Basilio): Es, probablemente, la zona más famosa y con mayor tradición.
* Santa Marina y San Agustín: Un recorrido lleno de historia y patios señoriales.
* San Lorenzo: Donde se encuentran algunos de los patios más premiados.
* Judería y San Francisco: Patios que esconden siglos de historia a pocos metros de la Mezquita.
Consejos
Planifica con antelación: El festival suele celebrarse durante la segunda y tercera semana de mayo.
Gastronomía en el camino: El mayo cordobés se vive también en las barras. No dejes de visitar los restaurantes y tabernas de los barrios de San Lorenzo o el Alcázar Viejo para probar el rabo de toro o los salazones.
Respeto al cuidador: Recuerda que estás entrando en casas particulares. Los cuidadores dedican todo el año a mantener estas flores; una sonrisa y un agradecimiento son siempre bienvenidos.